
Inconscientemente somos albañiles, construimos constantemente murallas gigantes que tapan lo que no queremos ver, esconden lo que no quieres mostrar y te protegen de lo que daño te pueda causar. No hay mal en aquello, pero el mundo es muy grande y no podemos vivir en un espacio de dos por dos, donde sólo quepan tus manos, tus pensamientos, tus sentimientos, tus miedos y tus sueños. Aquellos libros empolvados en los estantes de la historia del hombre nos vuelven espectrales, nos hacen por un momento atravesar aquellas murallas y nos bañan de experiencias ajenas, aún así es ficticio. Cuando las murallas pierden su sentido y su utilidad es mejor derrumbarlas. La acción del ser humano es la que sigue escribiendo libros y sigue sembrando esperanza en las vidas individuales y colectivas. Todo a su tiempo y en su momento, cada tiempo y momento tiene su propia voz, sabrás escucharla, y para ello sólo has de confiar y atreverte a ser feliz.

1 comentarios:
No siento que haya peligro en protegerse pero cuando se crean murallas como las que hicieron en China por ejemplo para protejerse de los Hunos, se llegan a extremos.
No es malo a mi parecer tener miedos y menos querer resguardarse de ellos hasta ser capaz de enfrentarlos, pero cuando se crean muros de dimensiones inimaginables que superan a las esperanzas de alguna vez destruirlos, siento que pierden su utilidad y se convierten en cárceles; es ahí cuando nos paralizamos y nos ponemos trabas para superar las cosas, porque en el fondo nosotros mismos decidimos entregarnos al miedo y decidimos también ser prisioneros de nuestras murallas.
Reitero, me alegra mucho que volvieras a escribir para todos.
saludos!
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