Hoy ando más rayado que cuaderno con complejo de psicólogo, más que de costumbre. Para que andamos con cosas si estamos todos rayados, una cosa es que no sepas expresarlo y la otra es que realmente lo estés. Por eso se tacha a los artístas de rayados, locos y toda esa montonera de adjetivos de sansión social. Somos seres sociales, pero también somos artistas por necesidad, el deseo de mostrarle al mundo lo que eres trasciende cualquier incapacidad de expresión. La persona es poderosa, soñadora y creativa, hasta el punto que el mundo te dice, a ver , nonono aquí no necesitamos eso, necesitamos que hagas esto y también esto, y así serás feliz. ¡Qué diablos!, ¿Quién sabe lo que es la felicidad?, si tu mismo no lo tienes claro. La capacidad de decidir esta en tus manos, las personas que yo considero más valorables son aquellas con convicciones, pueden ser claras o no, pero las tienen.
Hoy la ciudad del mundo se ha convertido una ciudad con niños con sueños robados por los adulto conformistas y frustrados. ¿Seguiremos regalando sonrisas disfrazadas?, me niego a ser cómplice, y he vuelto a reivindicar mi condición de salmón desovando.
