Y estirar el índice confiando en que te sirve, nunca te para frente a ti, tienes que correr, miles vienen atrás, y entramos, sacas tu tarjetero, "pasas" el "pase" "pasándolo", te da verde(¿Esperanza?) y un sonido monofónico, al final "pasas".
La gente se agolpa al medio, afirmada frente a las puertas, dificil encontrar asientos a la hora en que yo transito. Hay caras de preocupación y miradas al reloj, hay quienes no se pueden los párpados, están incluso apunto de llamar a una grúa, hay otros que literalmente duermen de pie.
Las miradas se vuelven trazos multidireccionales y el silencio se ve ofuscado por el BIPeo adelante y el sonido de los emepetreces.
La ventana se vuelve poco interesante luego de acostumbrarte a la rutina visual, de ver las mismas calles y rabiar cada vez que el semáforo está en rojo y estás apurado.
Pero no todo en la mañana es infartante, lo mejor de la mañana comienza con una sonrisa y unos labios de mujer, un caminar seductor y esos pequeños gestos femeninos. Si tenías prueba, olvidas la prueba, si tenías disertación, ¿qué diablos tenía que decir?, ese momento se reduce a un juego de miradas, esa costumbre de chocar las miradas y rebotarlas como si fuese pecado o bien el fuego de mis ojos fuera tan intenso que tuvieses que dejarlos pronto, como quien pone su dedo en la lumbre de una vela. Hay de las que se hacen las interesantes, las indiferentes, las que se atreven a quemarse, y las que sin prejuicio y una mirada dulce te entregan el mundo en un segundo, pues así precisamente lo viví hoy.
Y de pronto esta dicha se transforma en conflicto, puesto que quien sube a la micro tiene un destino, y muchas veces (más bien la mayoría de las veces), el mio no coincide con el que ella tiene en mente. Aquí pueden ocurrir dos cosas: o tu te bajas primero y lo haces bajando la mirada (Ilustrativamente: U_U) y pensando que tuviste una gran oportunidad , o ella se baja y sin remedio la miras a medida que la micro avanza y la va dejando atrás.
Realmente mi capacidad para la conquista se ve muy limitada, eso es algo más que manifiesto, ya que si no fuera así, habría incorporado como alternativa haberle hablado, o preguntado algo, aunque sea lo más estúpido del mundo (lo típico es preguntar la hora). Pero bueno, para mi son aventuras simbólicas, gestuales y bastante idealizadas.